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¿Sabes distinguir un amanecer de un atardecer?

Desde que el mundo es mundo, es una pregunta que siempre me hacen…

El amanecer es ese momento en que me desperezo y asciendo por encima de la línea del horizonte. Es un momento muy especial porque se pasa de la oscuridad a la luz, es como que todo empieza. A veces, si hay nubes, el cielo se tiñe de colores rojos, violetas, naranjas… la verdad es que hay días que es un verdadero espectáculo y hasta yo mismo me asombro al ver el reflejo de mis rayos sobre el mar.

Por la tarde, hago el camino inverso.

Empiezo a avanzar de nuevo hacia la línea del horizonte, y a medida que caigo, la luz baja y empieza el mismo festival de colores, pero al revés. Naranjas, rojos, rosas, violetas… normalmente los atardeceres son más intensos… o quizá es que es un momento en el que sientes que lo poco que queda del día se te escurre entre los dedos ante tus ojos, sin que puedas hacer nada por evitarlo…

Que… ¿por qué ese colorido? Podría hablarte de longitudes de onda, de la energía, la dispersión… y otras tantas cuestiones físicas, pero, sinceramente, eso puedes buscarlo en internet. Lo que no vas a encontrar es lo que se siente cuando al contacto de tus rayos los contornos se vuelven dorados, y las siluetas oscuras se recortan contra un cielo rojo casi irreal…

Para mí este lugar es mágico porque mi reflejo se puede ver dos veces al día, cada día, sobre el agua del mar. Me gusta tanto que siempre me acuesto y me levanto con el mar, y solo me oculto dando paso a la noche, cuando estoy seguro de haber regalado a quienes quieran verlo, la magia de mis luces, una última vez.

Mañana será otro día y yo estaré aquí para colorearlo…

Firmado: El Sol

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