¿Alguna vez te has hecho un selfi deprisa y corriendo
para “posturear”?
Bueno, no te tortures… ¡todos lo hemos hecho!
Pero esas no son las fotos que importan.
Las fotos que importan son aquellas que se nos graban en el corazón. Y lo son porque lo de menos es la imagen. Lo que nos importa es el momento que hemos vivido. Ese momento entra directo en lo mejor de nuestros recuerdos, y podremos volver a él siempre que queramos con solo cerrar los ojos.
Un amanecer en la playa. Tus hijos cogiendo pececitos y cangrejos ermitaños con sus manos, o llorando el último día de vacaciones porque no se quieren ir. Ver las estrellas tumbados en la arena mientras escuchas el sonido de las olas…
Solo hay una cosa mejor que haber vivido estos momentos: compartirlo.


