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Cabo de Palos

¿Sabes lo que es el “efecto ascensor”?

La mayoría de la gente vivimos en pisos de viviendas. Cuando venimos de la calle, coincidimos a diario con un vecino en el ascensor. Saludo cordial y correcto, hablar del tiempo, mirar a otra parte mientras los números de piso van pasando en la pantallita… un día, otro día, un año, otro año… y a veces eso es todo lo que “conoces” a tu vecino. Pero a lo mejor te estás perdiendo que es un “as” jugando a los dardos, o que en su tiempo libre toca la guitarra y escribe recetas de cocina en un blog.

O sea, en realidad no le conoces, aunque lleves toda la vida viéndole.

Esto pasa a veces también con los lugares. Piénsalo: “Cabo de Palos”… para empezar: ¿de dónde vienen los “palos”? ¿Cabo de Palos es solo el faro? Si te ha entrado curiosidad, sigue leyendo…

España es un país muy rico en historia. Y hablando de “rico”: ¿sabías que el “caldero” es la joya de la corona gastronómica de Murcia, y en concreto de Cabo de Palos? Y es que, este arrocito con alioli se sirve aquí con pescado fresco recién sacado del mar en los muchos restaurantes del puerto, que por la noche se visten de gala con sus luces y su ambiente marinero.

A lo que íbamos… imagina que cortáramos la tierra que pisamos como si fuera una tarta (el postre después del caldero). Y que, en lugar de los pisos de nata-bizcocho-chocolate-nata- bizcocho… pudiéramos ver capas de historia. Bueno pues, abajo del todo estarían los Cartagineses. Como pueblo navegante y comercial, fueron de los primeros en llegar a nuestras costas… y tanto les gustó que fundaron ciudades, como la propia “Cartagena” (en realidad “Cartago-Nova”, la “nueva Cartago”, que no era otra cosa que una réplica de su ciudad norteafricana de “Qart-Hadsh”).

© Fotografía: El Mosqui

¿Te aburre la historia? ¿Y si te dijéramos que el primer “faro” del Cabo lo pusieron ellos con un templo dedicado a su dios “Baal Hammon”?

Pero pasemos al siguiente nivel de la “tarta”… ahora llegan los romanos… siempre en guerra con todo el mundo, y siempre quedando por encima… tanto es así que borran el templo anterior y ahora lo consagran a su dios Saturno… no sin antes darse una vueltecita por el Mar Menos y llamarle… ¡nop!, eso te lo cuento luego. Así con suerte nos lees hasta el final…

Nos situamos ahora en el nivel “chocolate” de nuestra tarta particular… Después de años y años de guerras entre cristianos y musulmanes, en 1.554, y ya siendo este territorio una parte de un país llamado España, el Rey Carlos I ordena construir aquí una torre vigía para defender la costa de los piratas, llamándola “Torre de San Antonio”, de planta hexagonal y corte renacentista. Una torre de su tiempo, vaya.

En una capa de nata muy fina perdida no se sabe cuándo en el tiempo, un grupo de pescadores empieza a establecerse en la zona con sus barquitas de madera y sus redes y aparejos… poco a poco van dando forma a un humilde poblado marinero.

Bizcocho, más nata… más chocolate… año 1.862: empiezan las obras del faro que conoces en la actualidad. Es uno más de la cadena de faros que alumbrarán la costa cada 20km aproximadamente. Pero en realidad no es uno “más”… porque les quedó realmente bonito y singular (y mejor que hubiera quedado si hubieran mantenido parte de la estructura renacentista, en lugar de demolerlo todo, pero bueno…). El caso es que en diciembre de 1.865 entra en funcionamiento con aceite de oliva… y ya no se apagará hasta nuestros días eléctricos. Por cierto, por si no lo sabías, se puede visitar todos los días del año y disfrutar de las espectaculares vistas de todo el Cabo y de la Manga.

Lo que no podrás ver desde el faro es el fondo del mar, que esconde en secreto varias sorpresas… (¡seguro que tampoco lo sabías!)…

En 1.906, 5 años antes del hundimiento del Titanic, el Cabo fue testigo de una tragedia que no se quedaría muy atrás: el transatlántico de pasajeros italiano “Sirio” encalló en los bajos de las Islas Hormigas (te contamos aquí de dónde salen también las hormigas), estalló en mil pedazos y se hundió irremediablemente… hoy los restos del naufragio se pueden visitar buceando a 40 metros de profundidad…

Pero el cabo tiene otros tesoros, en este caso naturales… y es que desde 1.995, los 19 km2 que van desde el propio cabo hasta la isla del Hormigón se constituyen como reserva marina protegida, por la calidad de sus fondos y la riqueza animal y vegetal, con increíbles praderas de posidonia, corales… y habitantes como los grandes meros o los bancos de barracudas. Por si crees que exageramos, desde 2.015 la reserva ha sido declarada como mejor destino de buceo de Europa.

Por si todo esto fuera poco, al otro lado de Cabo de Palos, antes de entrar en la Manga, tenemos el Parque Natural de Calblanque, una de las últimas playas vírgenes de la costa mediterránea…

Por cierto, con el tiempo, el poblado de pescadores se convirtió en un precioso puerto marinero con casitas bajas, restaurantes encantadores…

¡Ah… se nos olvidaba! ¿Recuerdas las primeras capas de la tarta? Cuando los romanos llegaron al Mar Menor, ellos lo llamaron laguna o marisma, en latín: “palus”.

Ahora ya sabes de dónde viene el nombre del cabo…

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